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14
May
08

Temporada 2007 y alguna que otra conexión pictórica

Estuve viendo películas últimamente. Algunos westerns, otras francesas, pero más que nada poniéndome al día con la “temporada” comercial. Si no reporto a diario acá es más porque ya van varios posts de cine que por otra cosa.

En un costosísimo esfuerzo intentaré comprimir a un párrafo algunas apreciaciones. Como compensación por la decepción de Juno, tuve la fortuna de ver There Will Be Blood (Paul Thomas Anderson, 2007), que a todas luces fue la mejor película americana del pasado año, y posiblemente la obra maestra en lo que va de la carrera del cineasta texano: exquisita cinematografía, enormes actuaciones y una fabulosa parábola sobre no pocos grandes temas. Vi varias de este cine “testimonial”, como Diary of the Dead (2007) (un Romero más maduro, más preocupado por la semiótica de la producción de imágenes que por la sátira social simpática) y Cloverfield (Matt Reeves, 2008 ) (genial logro del oficio cinematográfico de entretener, con el más verosímil trabajo de cámara de toda esta camada de películas, y un muy buen y muy justificado uso del recurso del “observador casual” de un fenómeno mucho más grande). También pasó I’m Not There. (Todd Haynes, 2007), genial y compleja opus sobre una genial compleja figura: una poco convencional biopic donde cinco actores interpetan cinco facetas diferentes de la vida/personalidad de Bob Dylan (sobresale magnánimamente Cate Blanchett) al tiempo que queda lugar para interesantísimas discurrencias sobre la motivación de un artista, su público, su compromiso con la realidad, etcétera. Después vi The Savages (Tamara Jenkins, 2007), supuesta comedia negra que agoniza tanto como el padre de los dos hermanos protagonistas, que se preguntan si las obras de teatro que escriben son patéticas lamentaciones pequeñoburguesas… y eso es precisamente lo que termina siendo la película que protagonizan ellos. En fin, así varias.

Y sin embargo esta entrada, más que para apresurar una minicolumna de espectáculos de noticiero, surge de un detalle que me llamó la atención en Eyes Wide Shut (1999), la última y magnífica película de Stanley Kubrick. Por eso y porque puedo ponerme a escribir una Biblia sobre cualquier película boluda, pero a una de él o a una de, no sé, Guédiguian, que también vi, no me animo a analizarla ni con dos rayas de coca encima.

Particularmente, me pareció detectar una similitud importante entre un cuadro de Max Ernst y varios aspectos del vestuario y la composición visual que tiene el filme, casi pictórica. Me refiero en concreto a algunas secuencias de la sociedad secreta. Por supuesto que no sorprende para nada de un director tan exquisito, criterioso y canónico como Kubrick: la obra de Ernst comparte el clima onírico que reina en Eyes Wide Shut.

Pues bien, el cuadro es El ajuar de la novia, de 1940; las capturas del filme corresponden a la versión open matte (rip OS.iLUMiNADOS).

Y de yapa, un poco de surrealismo enmascarado:

Me faltó encontrar al bicho feo de cuatro tetas y embarazado que, desde la esquina del cuadro, me atormentaba en mi comedor familiar cuando pequeño. En fin, si a Ud. le parece que nada que ver todo esto, entonces no tiene pensamientos felices y jamás podrá volar como Peter Pan. Buenas noches.




Sentir hasta Resistir

Sentir hasta Resistir es un nuevo proyecto que arrancamos en conjunto con Carla. En él iremos publicando fragmentos de letras del rock nacional (por ahora) con un costado político o social. Algo sencillo, para no olvidarnos de encarar siempre la realidad desde la sensibilidad.

Sentir hasta Resistir, una colección de frases de nuestra música para pensar a nuestro país. Pasen y vean (y aporten).

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