Archivos para la Categoría 'arte'

07
Oct
09

Fotos de la marcha en el Monumento

El amigo Lucho nos acerca las fotos que tomó con su hermano en la marcha de los autoconvocados con tarima y bafles que se dieron cita hoy a la tarde en el Monumento.




El set completo de fotos para jugar a “encuentre al estudiante autoconvocado”, acá.

Como el pibe es tímido compartimos algo de su testimonio.

  • Lo primero es una obviedad que salta de ver las fotos: no eran dos mil ni a palos.
  • Lo segundo: mucho olor a naftalina. Puros viejos; raros estos estudiantes de la tercera edad. Lucho tiene bronca, y con razón, de que se hayan aprovechado así de la gente mayor. Casi abusivo.
  • El orador principal fue Jack Benoliel –’nuff said.
  • Hubo una contramarcha simultánea del PC, que arengaban “son todo viejo laputaqueloparió”. Ay, chicoooos.
  • Vallado mediante, las señoras mayores les gritaban cosas, bueno, irreproducibles. No por lo groseras sino porque son expresiones tan viejas que sinceramente las desconozco.
  • Estaban los pibes de Bótelos incomodando un poco a los asistentes, que los instaban a definirse claramente a favor o en contra, a lo que los muchachos no dudaban en dar su apoyo y generar algo más que un descontento. Desconcemos si había unidad coronaria en el lugar.

Gracias a Lucho por las fotos y la data.

Editado: el cumpa sin dioses publicó la cobertura del multimedios Catanpeist sobre este evento multitudinario.

29
Sep
09

FlashForward

Así pero con dos mayúsculas, FlashForward, se llama la nueva gran serie à la Lost que está causando sensación en los EE.UU.

La idea del episodio piloto es que todo el mundo -literalmente todos en el planeta Tierra- se desmayan en simultáneo por 2 minutos 17 segundos y les toca vivir lo que van a estar haciendo de acá a seis meses. Cuando vuelven en sí, por supuesto, las calles están hechas un desastre de proporciones bíblicas (y de presupuesto hollywoodense).

Y aunque para nosotros la cosa venga más cargada de reminiscencias de Heroes, más que nada en términos de cómo está planteado el guión, le reconocemos a su creador David Goyer habernos hecho vivir tremendo escalofrío con el cliffhanger del final: casi casi como que los 42 minutos que dura el episodio están hechos para cargar de significado esa última imagen. Bravo.

Como a Heroes, la vamos a tener en cuenta. Pero que no se transforme en Heroes eh.

21
Sep
09

Final boss

final

11
Ago
09

La economía es demasiado importante para dejársela a los economistas

Reflexión marxista de la semana:

You don’t need a weather man to know which way the wind blows.

–Bob Dylan, Subterranean Homesick Blues

Me gustan muchos temas de Dylan, pero siempre termino citando éste.

Ya va, ya va, ya voy a hablar de Honduras.

06
Jul
09

Reseñas injustas: La Môme

Necesito dejar sentado esto en algún lado.

La Môme parece como si alguien hubiera tomado la biografía de Edith Piaf, hecho un resumen con viñetas en Word, escrito un guión de TV para cada evento importante de su vida, y después mezclado todas las páginas con la excusa de mostrar un “contraste” entre el exceso y la mala salud, para que la película pueda terminar con el manifesto del “je ne regrette rien”. En el resultado hay un par de momentos logrados, pero siempre con el sabor empalagoso que da saber que es todo coup d’effet. Está bien hecha –sólo si el director es Dawson Leery.

02
Jul
09

sobre la sanción social, la gripe A, el antikirchnerismo o el fenómeno alica-alicate

Fragmento de “Ómnibus”, de Julio Cortázar, en Bestiario (1954)

(…) Ocupada en guardar su boleto en el monedero, observó de reojo a la señora del gran ramo de claveles que viajaba en el asiento de adelante. Entonces la señora la miró a ella, por sobre el ramo se dio vuelta y la miró dulcemente como una vaca sobre un cerco, y Clara sacó un espejito y estuvo en seguida absorta en el estudio de sus labios y sus cejas. Sentía ya en la nuca una impresión desagradable; la sospecha de otra impertinencia la hizo darse vuelta con rapidez, enojada de veras. A dos centímetros de su cara estaban los ojos de un viejo de cuello duro, con un ramo de margaritas componiendo un olor casi nauseabundo. En el fondo del ómnibus, instalados en el largo asiento verde, todos los pasajeros miraron hacia Clara, parecían criticar alguna cosa en Clara que sostuvo sus miradas con un esfuerzo creciente, sintiendo que cada vez era más difícil, no por la coincidencia de los ojos en ella ni por los ramos que llevaban los pasajeros; más bien porque había esperado un desenlace amable, una razón de risa como tener un tizne en la nariz (pero no lo tenía); y sobre su comienzo de risa se posaban helándola esas miradas atentas y continuas, como si los ramos la estuvieran mirando. (…)

Leer completo.

22
Jun
09

Aronofsky, el luchador

Había tachado el nombre de Aronofsky después de su pasmosa The Fountain (2006): mirarla fue una experiencia cinematográfica tan terrible, que había actuado retroactivamente en la filmografía del director, impregnándola con un sabor a mediocridad irremovible.

Dos años mas tarde, luego de una noche frente a The Wrestler (2008), debo, empero, darle mi reconocimiento a su creador. Aún cuando todavía considerase a sus films previos como lisa y llana porquería, tendría que saludar la maestría detrás de esta película en particular.

La pequeña historia de la película compone una fabulosa parábola ambientada en el mundo de la lucha libre. El guión, casi minimalista y sin ninguna pretensión de novedad, se las ingenia para exprimir montones de poesía de una atmósfera plagada de colores brillantes, actores farsantes, multitudes sobreexcitadas y todo lo peor de la cursilería americana más abyecta. Difícil encontrar más contraste en algún otro lado.

El uso de la cámara, filmando al personaje desde atrás más que frecuentemente, representa una sensible evolución por sobre las anteriores entregas de Aronofsky, para las cuales supo optar por un repertorio de imágenes bonitas, yuxtapuestas casi a un ritmo de publicidad comercial. Ahora, en cambio, se nota un estilo explíticamente elegido acorde con la temática de la película; aquí no hay mera “fotogenia”.

Aronofsky supo, también, insistir con el intérprete que el guión requería para coronar su criteriosa conjunción. Su elección no podía ser más apropiada. Innecesario explayarse en los detalles de una historia ya demasiado publicitada; baste decir que Mickey Rourke nació para su papel en The Wrestler. Su impresionante rostro y fisonomía son el currículum que resume esta necesidad. Marisa Tomei, mejor que nunca -en todo sentido-, es una compañera fenomenal.

De modo que, efectivamente, debo admitir que Aronofsky, sobre quien próximamente recaerá la pesada responsabilidad de rebootear esa genialidad que fue RoboCop, no es, ni mucho menos, el estandarte de la mediocridad. La evidencia está a la vista con esta película. El talento que ahora se le puede reconocer responde, sin embargo, a una maduración: esta vez, en lugar de forzar técnicas -como hizo en The Fountain o aún más groseramente en Pi (1996), donde, por definición de teoría conspirativa, todo es forzado-, ha logrado integrar en un todo armónico las distintas dimensiones que hacen a una película.

Si suponemos que la idea motora de este film fue -algo que no tiene por qué ser ni remotamente cierto- el ejercicio de encontrar alguna especie de belleza literaria en el último lugar en que alguien buscaría, entonces bien podría decirse que Darren Aronofsky logró zambullirse en el concepto no con fórmulas preconcebidas, sino con la apertura suficiente para encontrar la historia y técnica acordes.

Y ésa es, sencillamente, otra de las tantas definiciones de buen cine. Todavía le falta, así que por el bien del querido RoboCop, esperemos que su futuro director siga teniendo en cuenta esto.

27
May
09

Acerca de la neurosis de angustia en el libre mercado, o Pequeña anécdota sobre (lo que escapa a) las instituciones

Fabulosa parábola sobre las profecías autocumplidas, el siguiente relato fue narrado oralmente por Gabriel García Márquez en un congreso de escritores en el año 1972, y luego sería publicado en la revista literaria mexicana El Cuento.

Algo muy grave va a suceder en este pueblo

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: ‘No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo’.

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: ‘Te apuesto un peso a que no la haces’. Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Y él contesta: ‘es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo’.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso dice y comenta:

- Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
- ¿Y por qué es un tonto?
- Porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
Y su madre le dice:
- No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen…

Una pariente oye esto y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero: ‘Deme un kilo de carne’, y en el momento que la está cortando, le dice: ‘mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado’.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice: ‘mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas’. Entonces la vieja responde: ‘Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos…’ Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.

Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde alguien dice:

- ¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
- ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
Tanto calor que es un pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.
- Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
- Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
- Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: ‘Hay un pajarito en la plaza’. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
- Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
- Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
- Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve. Hasta que todos dicen: ‘Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos’. Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: ‘Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa’, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado: ‘¿Vistes mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?’.

08
May
09

Cat Power en Argentina


A partir de hoy están a la venta las entradas para el recital que Chan Marshall a.k.a. Cat Power va a estar dando en el Gran Rex el 16 de julio. Más info acá.

La semana que le sigue también está Aimee Mann, la chica esa que canta las canciones tan lindas del OST de Magnolia.

19
Abr
09

Canción para otoñarse

Salí para comprar puchos y, al fin, me crucé con el otoño.




Sentir hasta Resistir

Sentir hasta Resistir es un nuevo proyecto que arrancamos en conjunto con Carla. En él iremos publicando fragmentos de letras del rock nacional (por ahora) con un costado político o social. Algo sencillo, para no olvidarnos de encarar siempre la realidad desde la sensibilidad.

Sentir hasta Resistir, una colección de frases de nuestra música para pensar a nuestro país. Pasen y vean (y aporten).

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