Después de un par de días a las corridas me hice un tiempito para ver lo de Pagni. Parece ser que se nos coló nuestro propio Fantasmín, y, como todo fantasma (de los cuentos de terror, de la Historia), el problema ahora es qué hacemos con él. Hmm.
Al principio, los videos parecen una sátira de Kubrick (y no precisamente por la música), pero en seguida se pone seria la cosa. Hay elementos para dudar y hay elementos de enorme verosimilitud. Pero, ¿en cuántos hechos de la realidad hay elementos para dudar? ¿Y en cuántas ficciones hay verosimilitud? La figura del arrepentido es central en el género conspirativo, pero no por eso su existencia real es menos posible: Pontaquarto y Arbizu son evidencia tangible de ello.
Como fuere, no es en la tarea de ponderar estas dudas y certezas donde vamos a dirimir un asunto así de grave. A estos videos hay que tomarlos “as is”: como vinieron, anónimos, sin sacar conclusión alguna que involucre como hipótesis ya sea su autenticidad o falsedad. No se trata de que resolvamos si aceptamos o no una fuente anónima, sino de que la analizamos a partir de esa característica que tiene. Qué no dice el autor al firmar su texto, pero qué nos está diciendo también. A qué apunta con ello.
Se puede. Yo sé que nos copamos con bancar los trapos a muerte, muchachos, pero no nos olvidemos de los grises. Bien, acá hay uno. Estos tipos, por pegarle a Pagni, no se convierten automáticamente en nuestros amigos. No los busquemos para cantar la marchita abrazados; pongámosles distancia y mirémoslos. Allez-y.
En primer lugar, ya sean falsos o verdaderos, los videos son escalofriantes. Si son verdaderos, porque es un destape de olla formidable que puede llegar a cambiar todo: rodarían cabezas, caerían fachadas, se romperían hechizos, los apoyos y las legitimidades mutarían, inclusive la política toda ganaría su vigor bastardeado. Además, de ser cierto todo este asunto, ¿quién tiene la capacidad financiera para montar tal operación, para llevar este simulacro adelante, que por más empresas falsas que fragüe tiene que ser con plata verdadera? ¿Esto viene de la SIDE? ¿Hay algún sector afín al Gobierno, una rogue cell arrepentida? ¿Y por qué elegir a Diego F., por qué la blogósfera nac & pop? Está bien que es el que más se dedique a cuestiones de denuncia, pero ¿era la única opción? No quisiera ser Diego en este momento. También si es falsa la cosa resulta escalofriante, y más aún: ¿quién hizo esto? ¿Con qué propósito intrincado y con qué tanta seguridad de ir a lograrlo? Es decir, ¿tal farsa de una farsa es algo montable y, peor aún, direccionable? ¿Cuántas veces se hizo y cuánto se hace? ¿Hay un savoir-faire de esto?
Y también, ya sea todo este asunto falso o verdadero, además de escalofriante es indignante –por desgracia, algo a lo que ya estamos más acostumbrados. Es decir, ¿a tal extremo llega la ya no falsedad desfachatada sino directamente miopía estratégica del periodismo corporativo? ¿Todo lo que tienen para decir es que es anónimo y que 6, 7, 8 le dedicó 17 minutos, como si no se le dedicara eso a cada informe? ¿En eso va a consistir su cerco informativo, cerrar líneas ahí y esperar que nadie se meta en YouTube o tropiece con esto y se le caiga toda la estantería? ¿O acaso rinde cerrar filas por ahí? ¿O es que “la gente” ya no se aventura por fuera de los medios corporativos y ellos lo saben?
Mamma mía. Ustedes no saben qué pensar… yo ya no sé ni qué sentir.


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