Recuerdo cómo estaba “la opinión pública” la semana pasada y veo cómo estuvo hoy y siento que pasamos de la Cuba revolucionaria al macarthismo. No me quiero imaginar cómo va a estar la cosa la semana que viene. Mamita.
Hoy se dio un paso fundamental para que se pueda votar. Votar. No aprobar.
Falta un debate. El final. El más importante.
Si te traiciona tu compañero de fórmula, es buena idea que pongas ese escenario como cota superior. Vale decir: si tu vice te vota en contra, es perfectamente factible que un senador aliado se te dé vuelta. ¿O nadie se imagina a un Giustiniani en la onda “no estamos de acuerdo con lo que acabamos de votar en Diputados”? En el país del Partido Comunista aliado con el embajador estadounidense hay que esperarse de todo, muchachos.
Honremos al Senado, que tanta falta le hace un poquito de honra, y miremos qué se dice y qué se hace. No les demos el gusto, que no sea un trámite, como a ellos les conviene que sea.


1 Respuesta a “No quemen, muchachos, no quemen”