Fue presentada la Carta Abierta/3 por un grupo de más de 1500 personalidades de la cultura, la educación, las ciencias y las artes.
EL PAIS › LA CARTA ABIERTA/3 FUE PRESENTADA AYER POR UN AMPLIO COLECTIVO DE INTELECTUALES
LA NUEVA DERECHAEn el texto que aquí se publica, el espacio conformado por más de 1500 personas de la cultura, la educación, las ciencias y las artes vuelve a pronunciarse sobre la actual situación política. Ahora examina el surgimiento y las características de una “nueva derecha”, un actor social que se piensa “contra la política”, que “reclama eficiencia y no ideología” en defensa de “los poderes existentes”.
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Según mi gusto, y sin quitarle mérito a las anteriores, ésta es la mejor de las tres, tanto por su estilo como por su contenido. Loas nuevamente para Pía López y Alejandro Kauffman, sus redactores.
DOSSIER
Hace una semana o dos, Tito Palermo le respondió a los firmantes de la Carta Abierta interpelándolos desde un punto de vista liberal, y Horacio González se encargó de contestar a esos cuestionamientos de una manera magistral y fulminante. Recomiendo mucho la lectura de este debate (alternativamente se lo puede leer aquí), sobre todo lo de González, que incluye varios conceptos interesantísimos sobre el liberalismo en general.
EDICIÓN 18/06/2008
Viendo la cantidad de gente que llega buscando palabras como “carta abierta” o “verbitsky”, comento que la convocatoria de intelectuales varios convocando a la Plaza de Mayo el día de hoy se puede leer aquí; una nota comentándola salió publicada aquí.
También, el lector Eduardo nos comenta de la respuesta de Tito Palermo a la de González. Mi visión, de todas formas, es que Palermo no hizo mucho más que negar el mote de desapasionado, sin mucho aporte adicional.

A LA NOMENKLATURA SE LE QUEMA EL RANCHO
En la librería Gandhi fue presentada una CARTA ABIERTA por una mesa conformada por Horacio Verbitsky, Nicolás Casullo, Ricardo Forster y Jaime Sorín y firmada por más de 750 intelectuales entre los que se cuentan decanos de la UBA , David Viñas, Norberto Galasso, Noé Jitrik, Eduardo Grüner, Horacio González y José Pablo Feinmann.
Resulta que un grupo de intelectuales vernáculos, aparentemente preocupados por la actual situación del país, emitió una declaración de apoyo al matrimonio presidencial. El texto de la proclama, como era previsible dada la prosapia cultural de los firmantes, rebosa de abundante retórica gongorina más o menos profunda en algunos párrafos, más o menos superflua en otros, exhibiendo, eso sí, un depurado lenguaje de salón y una cuidadosa terminología; refinado estilo expositivo orientado -según puede presumirse- a encubrir las remanidas y desgastadas consignas panfletarias tan propias de la izquierda “progre” vernácula cuya existencia, a pesar del envoltorio lingüístico que lucen, termina siendo evidente.
Así puede detectarse que estos intelectuales hablan de “un clima destituyente”, en vez de referirse concretamente al golpe de Estado que –según imaginan- sería perpetrado por una alianza conspirativa de “la derecha ideológica” y “los mercados globalizados”. Además, en vez de utilizar el memorable eslógan setentista que reclamaba la liberación nacional y social a los cuatro vientos, aquí nos encontramos con expresiones rebuscadas que giran alrededor de “los modos contemporáneos de la emancipación”(sic), elegante manera de expresarse que remite al argot de los vecinos de Barrio Norte, Palermo y Recoleta -donde residen varios de los protagonistas del evento de marras- antes que a la ruda jerga cultivada en los suburbios proletarios, habla popular que alguna vez constituyó la fuente de inspiración sociológica de este nutrido conglomerado de mentes esclarecidas.
De todos modos, más allá del sutil léxico con el cual maquillan su “remozado” diagnóstico y su utópica prospectiva, el emblemático, paradigmático y, por lo visto, ignífugo vocablo “contradicciones” consiguió escabullirse una vez más en el texto consensuado, poniendo al desnudo la sempiterna dialéctica coloquial que emplean en todas sus elucubraciones políticas, de la que no pueden desprenderse aunque se lo propongan. Coherencia conceptual (o contumacia irreversible) al tono con los aún venerados ideólogos Althusser y Harnecker, incluso con Castoriadis, de moda en los cenáculos académicos sudacas a pesar de su insanable mediocridad que, entre otras cosas, le impide evadir la penumbra posmoderna en la que lo sumergió la caída del Muro.
En el terreno de la representatividad del grupo, cabe destacarse que la Carta Abierta cuenta con la firma de numerosos filósofos, novelistas, poetas, plásticos, periodistas, cientistas sociales, dramaturgos, compositores y artistas diversos, varios de ellos notables creadores en el terreno del arte y la ficción, junto a unos cuantos colados eminentes que, de intelectuales tienen solamente el hábito del libro empotrado en el sobaco y/o la asidua concurrencia a ámbitos reputados de culturosos como, por ejemplo, el bar La Paz , cierto centro cultural, alguna galería de arte y la librería Gandhi, precisamente el lugar en donde se dio a conocer el referido libelo.
Cuando digo que los nomenklaturistas(*) que han puesto la mocha, manifiestan preocupación por la situación nacional, no piense el lector que la declaración pergeñada se ocupa de los graves problemas que aquejan al común de los mortales que tienen la suerte –o el infortunio- de vivir en esta bendita tierra, a saber: el vertiginoso proceso inflacionario, la inseguridad creciente, la decadencia educativa, la degradación de las instituciones republicanas (Congreso y Justicia), los frecuentes ataques a la libertad de expresión, la presencia amenazante de patotas rentadas afines al poder, la sospecha de corruptela generalizada que rodea los actos de gobierno, etc., etc., etc..
No, de ninguna manera; no se trata de eso.
Lo que en verdad les preocupa y motiva la presentación efectuada, es que advierten que “el poder político constitucional del gobierno de Cristina Fernández” estaría siendo amenazado por determinadas maniobras antidemocráticas de quienes exhiben “un muy reconocible desprecio por la legitimidad gubernamental” y que, aprovechándose de modo malsano de la cuestión de las retenciones aplicadas al campo, estarían potenciando su accionar con el perverso objetivo de deponer a la presidenta.
Entre los actores principales de la supuesta conspiración en marcha, nos dicen que “juegan un papel fundamental los medios masivos de comunicación más concentrados, tanto audiovisuales como gráficos, de altísimos alcances de audiencia…” Y aquí el texto adquiere una sintonía singular, que se asemeja a cierta modalidad expresiva con la que corporaciones, sectores e individuos afines al poder político dan a conocer su adhesión a éste en ocasiones en las que surgen los conflictos y reina la confusión. Vendrían a ser “actos de fe” corporizados mediante un sutil aunque perceptible nivel de genuflexión. Pero, vayamos por partes.
En primer lugar, examinemos el tratamiento dado a las retenciones agrarias en la Carta Abierta : éste ha sido el tema obligado de debate público generalizado durante el último mes en la Argentina. Sin embargo, el asunto no inspira a nuestros intelectuales ninguna apreciación y, tampoco, ninguna evaluación. Es que, la contextura teorética de quienes pergeñaron esta Declaración, de la cual dependen para interpretar la realidad concreta circundante, les compele a que, tratándose de una cuestión de índole económica, la misma debe soslayarse sin más trámite. En efecto, el dogma (que aquí recrean con palabras novedosas) sostiene que la economía es un área dominada por “los grupos de mercado más concentrados”; en tanto, que éstos serían tributarios de la “globalización”, la que, como es sabido, “es hegemonizada por los EEUU”. Punto y aparte.
Con este silogismo sofístico, eluden olímpicamente la problemática agropecuaria actual y la fenomenal crispación social que en el interior del país ha provocado la exacción tributaria impuesta a los productores rurales por el Poder Ejecutivo. Éste -dicho sea de paso- ha violado groseramente el orden constitucional y el régimen federal al imponer gravámenes como el que se cuestiona. Obviamente, la omisión del problema del que más hablaron los argentinos durante las últimas semanas, podría estar exponiendo una temeraria actitud del tipo avestruz que, además, ignora que en el pasado histórico varias revoluciones (entre otras, la francesa y la norteamericana) dieron inicio cuando el pueblo se hartó de los impuestos extorsivos que debían abonar al Fisco.
En segundo lugar y yendo al meollo del asunto, el lector habrá adivinado que cuando se habla de “los medios masivos de comunicación más concentrados” la Declaración está refiriéndose metafóricamente a uno en particular, el Grupo Clarín, el que, casualmente, está siendo víctima de una feroz campaña de agresiones provenientes del gobierno y de determinados dirigentes y punteros que le reportan en forma incondicional.
Lo notable de todo esto, es que “El Gran Diario Argentino” hasta no hace mucho tiempo mantenía una cordial relación con el equipo gobernante y sus páginas eran ostensiblemente complacientes con la política oficial. Además, como ya conforma una larga tradición lobbysta de parte de este medio periodístico en su estrecha relación con los poderosos de turno, Clarín había conseguido del ex presidente Kirchner beneficios empresariales que -como también ocurrió durante la última dictadura militar y en las subsiguientes presidencias de Alfonsín y Menem- reportaron importantes incrementos patrimoniales a la ahora vapuleada corporación periodística. En términos de toma y daca, el diario compensó los excepcionales favores recibidos del Estado actuando con mesurada obsecuencia y haciéndose el distraído con relación a los desatinos y escándalos que envuelven desde el 2003 a la actual Administración.
Por su parte, en este punto debe destacarse que, tanto Clarín como su apéndice de perfil ultra-oficialista Página12, albergan en sus redacciones un número elevado de intelectuales provenientes de la misma cantera que firmó la proclama, muchos de los cuales militan también en la NomenKlatura adicta que frecuenta la Casa Rosada y demás estamentos del ámbito oficial, dualidad ocupacional que hasta ahora no suponía conflicto de ninguna índole. En cambio, la virulenta crisis que ha estallado en el seno del hasta ahora armonioso matrimonio Gobierno-Clarín los tiene perplejos y, precisamente, debe atribuirse el origen de la Carta Abierta que acaban de dar a conocer al desconcierto generado por el enfrentamiento entre sus dos principales empleadores (por no decir patrones, que suena duro).
Es decir, que la ampulosa y, por momentos, enigmática Carta que han dado a conocer los intelectuales domésticos días atrás, por un lado pareciera que opta primero que nada por preservar el conchabo estatal en la medida en que le propina un suave tirón de orejas al multimedia propiedad de doña Ernestina y Magneto en donde muchos de los firmantes trabajan; por el otro, siendo tan leve la reprimenda, podría suponerse que los setecientos y pico de trabajadores de la cultura tampoco se suicidan ni quieren enemistarse del todo con el poderoso Grupo Clarín, de cuya diversificada oferta laboral dependen para seguir subsistiendo.
En definitiva, la convocatoria de los portadores de materia gris nacional (y popular, se les escapa por ahí), presionados para que emitan una opinión favorable al gobierno, al que se lo visualiza en situación desventajosa, han aceptado hacerlo a regañadientes y apelando a un lenguaje que, de tan condescendiente y metafórico que es, termina siendo inocuo. Así –suponen- quedan bien con dios y con el diablo, cruzando los dedos para que la reyerta conyugal entre el diario y el Gobierno acabe pronto.
Finalmente, queda por señalar un aspecto no menos trascendente de la declaración emitida por los intelectuales “progresistas”.
Así como puede advertirse que el discurso peca de ambigüedad premeditada en los párrafos que asigna culpas a la mega empresa mediática que les da de comer, en cambio el planteo resulta ser bien definido y sesgado cuando de los actores del conflicto agrario se trata; allí se dice que lo protagonizan “sectores económicos, políticos e ideológicos históricamente dominantes…que llegaron a enarbolar la amenaza del hambre para el resto de la sociedad”.
Como se apreciará, no escatiman dureza para calificar la protesta rural. Es que, si bien no hay ninguna definición explícita, el texto trasunta de modo indirecto la convicción de parte de los firmantes que las retenciones agropecuarias son vitales para financiar el bienestar de la NomenKlatura como tal, tratándose de una estratégica fuente de recursos con la que el poder político halaga a la intelectualidad para que, precisamente, de tanto en tanto haga público este tipo de escritos acríticos y laudatorios.
Se trata, una vez más, de la tan cacareada y ponderada “redistribución de la renta”, la que, según pretenden sus promotores, debería circular desde quienes generan recursos genuinos ejerciendo actividades productivas hacia los sectores “superestructurales” vinculados al aparato burocrático del Estado (entre otros, ellos mismos); en este punto, al gobierno le reclaman que profundice la repartija cuanto antes. Solidaridad social que le dicen (o clientelismo VIP), por supuesto que con la plata ajena.
Sí, gracias Gustavo, la izquiertonta es bastante graciosa, pero igual este artículo te aburre después del segundo párrafo; este tipo de texto lo podés leer en cualquier momento entrando en Indymedia… Rigor a dicmebre; madurez a marzo. De todas maneras, te sugiero que publiques ahí o en tu propio blog (es gratuito); no queda muy cortés que uses los comentarios de otros blogs para reproducir escritos como virus.
Gustavo; La tenés reclara!!! Me dajás ser tu amigo!!! Vos dónde presentás tu carta? En “Nación” o “Clarín”. No queda claro para quien laburás de “descalificador profesional” pero sospecho que gracias a tipos como vos la derecha avanza. La última vez nos costó 30.000 desaparecidos.
El debate, hasta donde conozco, continuó con una réplica de Palermo a González. Puede leerse en la dirección que abajo adjunto. Me interesa como Palermo intenta salirse de la simplificación con la que suele caracterizarse al liberalismo, en nuestro país especialmente obturándose cualquier posibilidad de analizar los vasos comunicantes existentes entre el liberalismo clásico y el socialismo. Con sólo mencionar esto, uno ya cuelga con el sayo de “gorila” para siempre. Y es una lástima, porque esa acttud impide ver los matices, los puentes, las transiciones. Bueno, perdón si parece que me estoy atajando antes de que me critiquen. Un saludo.
http://www.clubsocialista.com.ar/
¡Gracias por el link! Me habían comentado la respuesta de Palermo e intentamos buscarla en una edición impresa del Página pero no la encontramos y después me olvidé, así que gracias por la despertada nuevamente…
Edito: la lei y no me pareció gran cosa, lo único que hace es negar las acusaciones. Horacio le dio ocho vueltas, pobre… Igual interesante, y comparto con vos que tiene que haber comunicación y alimentación mútua entre liberalismo clásico y socialismo, y que siempre la hubo y que es innegable.
Carta Abierta es un espacio de reflexión muy interesante. Los que critican en forma despiadada, o no tienen conciencia, o son millonarios. La situacion es delicada, ya que el ataque de la nueva derecha es brutal, hacia el gobierno y hacia del pueblo argentino.
Cordiales saludos.
Rafael, mendoza, argentina